martes, 17 de abril de 2007

PATRIMONIO CULTURAL DEL PERU


PATRIMONIO CULTURAL DEL PERU


EDUARDO BERNALES
Embajada del Perú en Colombia

Agregado Cultural de la Embajada del Perú, diplomático de carrera del Perú, es Licenciado en Relaciones Internacionales. Entre los cargos desempeñados en el exterior se cuentan su cargo como Primer Secretario de la Embajada del Perú en Austria y en Israel, fue delegado en la oficina internacional de exposiciones en parís, jefe de carpeta Colombia y Venezuela de la Subsecretaría de Asuntos de América y actual consejero económico-comercial y cultural en la Embajada del Perú en Colombia.




PRESENTACION

El Perú es uno de los focos de atracción cultural más importante del planeta. En el marco de un paisaje presidido por la imponente cordillera de los Andes surgieron grandes civilizaciones de las que ha quedado un rico patrimonio arqueológico y cuya evolución alcanzó su máximo apogeo durante el Imperio de los Incas

El extraordinario patrimonio cultural del Perú tiene en consecuencia su origen en las espléndidas civilizaciones andinas que surgieron en su territorio antes de la llegada de los españoles. Los tesoros arqueológicos peruanos son fieles testimonios de la existencia de un poderoso impulso civilizador, el cual se desarrolló sin contacto con otras culturas extracontinentales.


DESARROLLO Y EVOLUCION DE LA CREACION ARTISTICA PERUANA

Las primeras manifestaciones artísticas que reflejan un alto grado del conocimiento y evolución tecnológica son las piezas halladas en los yacimientos de Chavín de Huantar y Cupisnique, allá entre los siglos IX y IV antes de Cristo. Se trata de un arte simbólico y religioso que abarca la orfebrería de plata y oro, la cerámica, la arquitectura y la escultura en piedra.

Entre los siglos VIII antes de Cristo y I después de Cristo se produjo el auge de la cultura Paracas, la cual tuvo como principales manifestaciones una bella cerámica policromada con representaciones religiosas, así como tejidos delicados.

En el período comprendido entre los siglos III antes de Cristo y VII después de Cristo, se desarrollaron las culturas Mochica, en Lambayeque, y Nasca en el valle del Río Grande, en Ica. En la primera sobresalen las magníficas huacas del sol y de la luna, y la Rajada de Sipán, mientras que en la segunda destaca el cultivo en terrazas y la ingeniería hidráulica, así como cerámicas y textiles.

La civilización Wari, entre los siglos VIII y XII, asentada en Ayacucho, fue la primera en definir un trazado urbano racional. A su vez, la cultura Tiahuanaco, que se desarrolló a orillas del lago Titicaca, entre los siglos IX y XII, introdujo la arquitectura y la escultura elítica de tipo monumental, gracias al descubrimiento del bronce.

El perfeccionamiento de la arquitectura urbana tuvo su máximo exponente durante la civilización Chimú, que entre los siglos XIV y XV construyó en el valle del río Moche, en La Libertad, la ciudadela de Chan-Chan. Los Chimús fueron asimismo hábiles orfebres y realizados obras notables de ingeniería hidráulica.

La civilización Inca, que incorporó gran parte del legado cultural de los reinos que le precedieron, ha dejado importantes testimonios; ciudades como el Cusco, Patrimonio Cultural de la Humanidad; restos arquitectónicos como Sacsahuamán y Machu Picchu, y caminos empedrados que unían al Cusco con los cuatro puntos cardinales del incario o Tawantinsuyo.

La llegada de los españoles desplazó, no sin violencia, las concepciones artísticas nativas, si bien en muchos casos se produjeron enriquecededores mestizajes. De este modo, la arquitectura del Perú es la conjunción de estilos europeos sometidos al influjo de la imaginería indígena.

Tras el inicial período renacentista, dos de cuyos ejemplos más notorios son la catedral e iglesia de Santa Clara del Cusco, el mestizaje alcanzó su más rica expresión en el barroco, que tiene en el convento de San Francisco de Lima, la Iglesia de la Compañía y la fachada de la Universidad del Cusco, y, sobre todo, las iglesias de San Agustín y Santa Rosa de Arequipa, sus más bellos exponentes.

La guerra de independencia dejó un vacío creativo, que el neoclasicismo de inspiración francesa apenas pudo llenar. El siglo XX se caracteriza en general por el eclecticismo, al que se ha opuesto el funcionalismo constructivo, cuyo más acabado ejemplo es la Plaza San Martín de Lima.

De otro lado, la escultura y la pintura peruanas comenzaron a definirse a partir de los talleres fundados por religiosos fuertemente influidos por la escuela barroca sevillana. En este marco destacan la sillería del coro de la catedral, la fuente de la plaza mayor de Lima y gran parte de la producción colonial.

El mestizaje artístico fue más intenso en la creación pictórica, que recogió sin ambagues la herencia nativa y materializó sin cisuras la continuidad histórica.


PATRIMONIO CULTURAL DEL PERU

El patrimonio cultural de un pueblo reviste una especial significación por cuanto se refiere a la herencia de bienes materiales e inmateriales que nuestros antepasados nos han dejado a lo largo de la historia. Se trata de bienes que nos ayudan a forjarnos una identidad como nación y que nos permiten saber quiénes somos y de dónde venimos, logrando así un mejor desarrollo social.

De la misma manera en que heredamos bienes materiales y tradiciones familiares, recibimos también el legado de la cultura que caracteriza a la sociedad donde crecemos y nos desarrollamos. Estas expresiones distintivas que tenemos en común como la lengua, las costumbres, la religión, las tradiciones, los valores, la creatividad y la historia son manifestaciones culturales que nos permiten identificarnos entre nosotros y sentir que somos parte de una comunidad determinada. Esta herencia que comparte un grupo social es lo que denominados patrimonio cultural.

El patrimonio cultural del Perú está constituido por todos los bienes materiales e inmateriales que, por su valor histórico, arqueológico, artístico, arquitectónico, paleontológico, etnológico, documental, bibliográfico, científico o técnico tienen una importancia relevante para la identidad y permanencia de la nación a través del tiempo. Es por todo esto que dichos bienes requieren de una protección y defensa especiales, de manera que puedan ser disfrutados, valorados y aprovechados adecuadamente por todos los ciudadanos y transmitidos de la mejor manera posible a nuestras futuras generaciones.

Categorías del Patrimonio Cultural

Nuestro patrimonio cultural es muy vasto y diverso, y puede ser dividido en las siguientes categorías:

Patrimonio material inmueble: se refiere a los bienes culturales que no pueden trasladarse y abarca tanto los sitios arqueológicos (huacas o sitios arqueológicos, cementerios, templos, cuevas, andenes) como las edificaciones coloniales y republicanas.

Patrimonio material mueble: incluye todos los bienes culturales que pueden trasladarse de un lugar a otro, es decir, objetos como pinturas, cerámicas, orfebrería, mobiliario, esculturas, monedas, libros, documentos y textiles, entre otros.

Dependiendo de la época en que fue creado, el patrimonio mueble como inmueble se divide en dos grandes categorías: patrimonio arqueológico, que son básicamente los bienes culturales provenientes de la época prehispánica; y patrimonio histórico, que son aquellos fechados a partir de la llegada de los españoles.

Patrimonio inmaterial: se refiere a lo que llamamos cultura viva, como lo es el folklore, la medicina tradicional, el arte popular, la gastronomía, las ceremonias y costumbres, etc. Se trata de los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, asociados a los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son propios, que son transmitidos de generación en generación para orgullo de la comunidad.

PATRIMONIO VIVO

No cabe duda que en los últimos años se ha fortalecido, incluso en la ciudadanía en general, la entusiasta idea de que es necesario preservar y difundir el patrimonio cultural de cada pueblo. A esta idea se ha sumado la convicción de que la concepción de patrimonio no debe hacer referencia exclusiva al pasado y a lo monumental, sino que también debe referirse al valor fundamental que se le debe asignar a todo aquello que se asocie con la vida cotidiana, el presente y el futuro de los pueblos, etnias, naciones, y comunidades donde se haya creado y se siga creando.En ese sentido, han surgido una serie de nociones y conceptos que tienen el propósito común de designar aquel patrimonio relacionado con hechos vivientes: patrimonio oral, patrimonio cultural viviente, patrimonio intangible. Nos referimos a hechos protagonizados por personas que recrean permanentemente una determinada memoria o tradición y que, por su naturaleza, no pueden ser tratados como cosas sino como procesos inseparables de los actos, comportamientos y actividades del ser humano.
En este orden de ideas, la gastronomía, las creencias y las prácticas mágico-religiosas, la historia oral, las leyendas y las tradiciones orales, los mitos y los imaginarios colectivos, las fiestas populares y los ritos tradicionales o contemporáneos, las lenguas, etc., forman parte de lo que entendemos como patrimonio vivo.

Lenguas
En el Perú, por ejemplo, sobreviven más de 60 lenguas, de las cuales 17 son familias lingüísticas amazónicas que a su vez se subdividen en 39 lenguas diferentes con sus propios dialectos. Las más utilizadas en los Andes siguen siendo el Aimara, con 3 variantes, y el Quechua, con 5 variantes regionales. Esto sin contar las numerosas lenguas que desaparecieron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. La diversidad lingüística es por lo tanto un componente importante del patrimonio cultural peruano.

Gastronomía
La cocina peruana es considerada entre las mejores de América Latina. El cebiche, la pachamanca, el chupe de camarones, el ají de gallina, y el juane, son algunos de los innumerables platos que son apetecidos por los admiradores de la buena mesa. La calidad y la variedad están asociadas a varias razones.
La primera de ellas es la diversidad ecológica y climática del Perú, cuya geografía reúne 84 de las 104 zonas de vida existentes en el mundo, que permite una oferta de productos, ensueño del mejor chef. Los generosos recursos del mar peruano, abundante en peces y mariscos, han generado la riqueza de la suculenta mesa costeña; el arroz, las aves y cabritos han especializado la comida norteña. Sabrosos productos andinos como la papa, que tiene más de 300 variedades domesticadas, así como el maíz, la carne de cuy (conejo andino) y el ají, forman la base de la comida serrana y están presentes en todo el país. La selva agrega excepcionales manjares ribereños y carnes de caza que suelen ser acompañados con plátano y yuca. Frutas como la chirimoya y la lúcuma son inigualables en los postres.

La segunda razón es la mixtura de tradiciones occidentales y orientales. A lo largo de siglos, el Perú ha recibido la influencia española en guisos y sopas, la influencia árabe en sus dulces, la africana en la comida criolla, la influencia italiana en las pastas, la japonesa con sus delicados toques en pescados y mariscos y la influencia china que ha creado una de las mixturas más populares en el país: el chifa. Pero la originalidad de la cocina peruana no se resume en la comida tradicional, sino que continúa aportando, a través de sus jóvenes valores, en la elaboración de inéditas exquisiteces e impecables presentaciones que llevan el nombre de Nueva cocina peruana. Disfrutar de la comida peruana es todo un privilegio y pueden dar fe de ello los invitados que participaron en el Festival Gastronómico Peruano que tuvo lugar en el Hotel Sofitel de Bogotá los días 23 al 28 de mayo último.
Fiestas populares
Las manifestaciones de cultura popular en el Perú se traducen en numerosas fiestas patronales, procesiones, carnavales y rituales que se celebran en los rincones más remotos del país. Estas expresiones de fervor religioso, han formado parte de la vida de los peruanos de ayer y de hoy. Fiestas como la de Corpus Christi en Cusco, la Candelaria en Puno, las celebraciones de la Semana Santa en Ayacucho, la procesión del Señor de los Milagros en Lima, la fiesta de la Virgen del Carmen en Paucartambo (Cusco), el Q'oyllur Riti y el Inty Raymi en Cusco, y la Fiesta de San Juan en la región Amazónica, son algunas de las manifestaciones populares que marcan el calendario anual peruano. Algunas de ellas tienen un origen milenario y otras, más modernas, se suman a celebraciones que no por ser de invención más reciente, carecen de acogida o interés popular: el Festival de la Primavera de Trujillo, la Vendimia de Ica, la Feria Taurina del Señor de los Milagros, entre otras.

Arte popular
Paisaje y cultura son las dos caras de la misma moneda que el artesano peruano, gracias a su destreza y creatividad, ha sabido transmitir siglo tras siglo a lo largo de la historia.

Los artesanos peruanos, a través de sus creativas manos y las tradiciones conservadas, son por consiguiente los genuinos transmisores de ese legado cultural del cual los peruanos nos sentimos orgullosos.

El arte popular peruano presenta diversas manifestaciones y sólo me referiré a cinco de ellas.

Los tejidos:

La tradición de tejer es ancestral en el Perú. Bastaría señalar las delicadas “gasas” de Chancay, los hermosos mantos de Paracas, el fino “uncu” Inca. Hoy esta tradición sigue vital en todo el país. Como hace por lo menos 3.000 años, se siguen utilizando las fibras de alpaca, llama y vicuña y el algodón como materia prima de los tejidos. Posteriormente el uso de la lana de ovino y en tiempos modernos la fibra sintética se han incorporado al tejido peruano, así como los tintes industriales, aunque sin dejar de utilizarse algunos tintes naturales. Es principalmente una actividad femenina, aunque no exclusiva, como es el caso de los tejedores de la isla Taquile en el lago Titicaca.

Los departamentos de mayor producción textil son Ayacucho, con tapices; Cusco, con mantas, suéteres y “chullos” (gorros con orejeras); Puno y Arequipa con tejidos de punto en alpaca y vicuña; y Apurimac y Junín con mantas y tapices.

La orfebrería:

La abundancias de minerales y piedras semipreciosas en territorio peruano ha hecho posible el desarrollo del arte orfebre desde la antigüedad. Esta herencia cultural de la que se conservan técnicas y modelos ha servido a los artistas de hoy para elaborar delicada joyería, piezas escultóricas y utensilios.

Una de las técnicas renombradas en el trabajo orfebre del oro y plata, es la de la filigrana por la que estos metales son adelgazados a su mínima proporción para enhebrarlos y rizar, encanutar y encrespar estos hilos a fin de lograr joyas de notable belleza. El centro de producción mas importante de este arte es el pueblo de Catacaos, en Piura, en la costa norte del Perú.

La cerámica:

Muchos pueblos del Perú tienen larga tradición alfarera. Ayacucho con la cerámica de Quinua, de formas simples, posee gran fuerza expresiva. La procedente de Cusco ha conservado técnicas ancestrales y de la imaginería colonial. Las ceramistas de la etnia Shipiba en la Amazonía que con diseños de líneas geométricas pintadas en las vasijas, representan su visión del mundo, son muestra de la enorme riqueza y variedad de este arte en todas las regiones del Perú.

De ellas, una de las figuras más difundidas de la cerámica peruana es el Toro de Pucará, cerámica que proviene de Puno al borde del Lago Titicaca. Asimismo, ha alcanzado gran renombre la cerámica de Chulucanas en el norte del Perú, la misma que tiene raíces culturales profundas, que nacen en las culturas prehispánicas Tallán y Vicus.

Esta cerámica aporta la técnica del paleteado, técnica ancestral muy singular para modelar vasijas tan sólo utilizando una paleta de madera y una piedra redondeada, para lo cual se golpea la parte externa de la vasija rítmicamente con la paleta mientras por el interior, con la piedra a manera de yunque, se va adelgazando y dando forma a la vasija, gracias a la práctica y habilidad del ceramista. Los motivos de las cerámicas de Chulucanas por lo general se refieren a las costumbres propias de la zona, como son cholos, chicheras, cantores, etc.

La imaginería:

Legado cultural desde tiempos coloniales, la imaginería ha volcado creatividad, colorido y riqueza expresiva en innumerables objetos de culto y devoción. Las vírgenes y santos de cuello largo inspiración de la familia Mendívil en el barrio de San Blas en el Cusco; los “Niños Manuelitos”, del artista Olave igualmente en la ciudad del Cuzco; los “Nacimientos de Quinua” y las “Iglesias Ayacuchanas” son una pequeña muestra de un mundo de fantasía.

Un ejemplo de la importancia de la imaginería en las artes populares es también el “Retablo”, arte propio de los Andes y específicamente de la Región de Ayacucho donde nació con el nombre de “Cajón de San Marcos”, hacia el Siglo XIX. Estas cajas de madera, o retablos, contienen una serie de pequeñas imágenes de santos y animales dispuestos en dos o tres niveles. Muestran personajes populares si la escena es costumbrista, están hechos en yeso policromado y en conjunto transmiten todo un mundo ideológico de la gente de los Andes.

Los mates burilados:

El mate o calabaza en el Perú es el soporte para la elaboración del depurado arte del mate burilado. Los más antiguos trabajos en mate datan de hace 3,500 años y fueron hallados en el Valle de Chicama, en la Costa Norte del Perú. La técnica consiste en hacer finas incisiones con un buril sobre el mate creando dibujos que generalmente representan escenas de un gran dinamismo a manera de historietas con temas relacionados a la vida campesina, que muchas veces sólo pueden ser apreciados por medio de una luna de aumento.

Sonidos y ritmos peruanos

Al igual que la gastronomía y artesanía, la música y las danzas peruanas han demostrado su permanente permeabilidad a adaptar nuevos ritmos e instrumentos. Hoy el Perú cuenta con 1.300 géneros musicales, que son resultado de la fusión entre lo andino y lo occidental y que a su vez han sido adaptados a las necesidades musicales de cada región del país.
El hombre andino creaba hace 10 mil años sus primeros instrumentos musicales. Tenemos evidencias arqueológicas que la quena, la zampoña y los pututos son instrumentos de larga data en el Perú. Para la elaboración de estos y otros instrumentos de viento, así como de percusión, se utilizaban materiales como el hueso, cuernos de animales, barro, y conchas marinas. Con la llegada de occidente al mundo andino, se empiezan a incorporar instrumentos como el arpa, el violín y la guitarra. También se crean otros, como el cajón peruano, que hoy es todo un símbolo de nuestra identidad. Actualmente no sorprende encontrar que en este proceso creativo se haya sumado la utilización de sintetizadores, guitarras eléctricas, baterías, etc.

Dentro de los ritmos regionales que resultan del encuentro de culturas distintas, hay dos que tienen especial importancia: el huayno y la marinera. Pero también tenemos el huaylash, tondero, vals, festejo, danza de tijeras, carnaval, y otros géneros más recientes, como la chicha o la cumbia peruana. Esta capacidad integradora y de innovación musical, expresa el dinamismo de la cultura peruana.


BIENES PERUANOS DECLARADOS PATRIMONIO MUNDIAL SEGÚN LA UNESCO

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) es un organismo internacional que entre otros temas, se encarga de velar por la conservación, preservación y difusión del patrimonio natural y cultural, este último tangible e intangible legado por distintas culturas en todo el mundo. A través de la declaración de sitios considerados patrimonio de la humanidad, la UNESCO asegura la conservación de determinados lugares con especial trascendencia en la historia de la humanidad. En muchos países del mundo esta denominación ha originado la transformación de lugares inhóspitos en destinos turísticos - culturales que atraen a millones de visitantes. Ese es el caso del Perú.

Son 10 los bienes peruanos declarados patrimonio cultural y natural por la UNESCO:

1. Ciudad de Cusco. Pasa a formar parte del Patrimonio Mundial en el año 1983. La ciudad del Cusco fue el centro del Perú antiguo. Ubicada al sur de los andes peruanos, fue fundada por los conquistadores españoles en 1534, sin embargo, dicho territorio ya evidenciaba el paso y desarrollo que alcanzaron los Incas y los habitantes que les precedieron. Convertida en una de las ciudades más atractivas para el turismo en América Latina, sus calles intercalan con el mismo magnetismo, construcciones coloniales y muros incas, iglesias y templos paganos, sitios arqueológicos y haciendas campestres.

2. Santuario Histórico de Machu Picchu. Fue inscrita en el año 1983 y está considerado como uno de los sitios patrimoniales más importantes del mundo. Descubierto por Hiram Bingham en 1911, está enclavado en lo alto de una montaña, a 2430 metros sobre el nivel del mar, en plena selva tropical, ofreciendo un paisaje inigualable. El sitio está formado por murallas que parecen cortadas en roca continua, así como andenes, recintos para almacenar alimentos, plazas, templos, mausoleos, canales de piedra, y escalinatas. El Santuario sirvió al mismo tiempo, como centro de culto y de observación astronómica, y como hacienda privada de la familia del Inca Pachacútec. Machu Picchu es probablemente la creación urbana más impresionante del Imperio Inca.

3. Parque Nacional Huascarán. Considerado Patrimonio de la Humanidad desde el año 1985, es el segundo parque más alto en los Andes Sudamericanos y constituye el corazón de la cadena montañosa tropical más alta del mundo, superando los 6000 metros de altura. El parque Huascarán posee 27 montañas, 663 glaciares, 269 lagos y 41 ríos. Además, conviven diversas especies de fauna como el gracioso oso de anteojos, el cóndor, la vizcacha, la vicuña, el puma, el ciervo de cola blanca y el zorro andino.

4. Sitio arqueológico de Chavín de Huántar. Fue inscrito en 1985. Es un complejo arqueológico situado en la Región Áncash, a más de 3 mil metros de altura. Pertenece al período que va del año 1000 al 300 a.C. y en buena medida es una muestra ejemplar del desarrollo de la cultura andina. Hecho de piedra, Chavín fue un centro religioso con pasadizos subterráneos y construcciones piramidales, que guarda en su interior, figuras en bajo relieve y columnas. Es uno de los lugares sagrados más antiguos de América. En una de sus galerías subterráneas se encuentra el Lanzón, una escultura en forma de punta de lanza de casi 4 metros de altura. Chavín de Huantar fue uno de los primeros y más conocidos lugares precolombinos.

5. Zona arqueológica de Chan Chan. Recibe la denominación en el año 1986. Ubicado en la Región La Libertad, es una de las ciudades más importantes del antiguo Perú. Perteneciente a la cultura Chimú (700 - 1400 d.C.) alcanzó su máximo desarrollo en el siglo XV, no mucho tiempo antes de caer bajo el Imperio de los Incas. Fue un centro urbano - religioso construido con barro, que aún se conserva en perfectas condiciones. Se estima que en ella habitaron alrededor de cien mil personas y se cree que en esta ciudadela vivía y era enterrada la aristocracia.

6. Parque Nacional de Manú. Pasa a formar parte del Patrimonio Mundial en el año 1987. Este inmenso parque de 1.5 millones de hectáreas está ubicado entre las Regiones de Madre de Dios y el Cusco y es una de las reservas naturales más importantes de la región amazónica. El Manú se ha convertido en lugar de investigación y estudio para cientos de científicos de todo el mundo, ya que en él cohabitan más de 20 mil variedades de plantas, 1200 especies de aves, 200 especies de mamíferos, entre ellos el jaguar, y un número no precisado de reptiles, anfibios e insectos. En el parque viven también numerosas tribus, varias de las cuales aún no tienen contacto con el resto del mundo.

7. Centro Histórico de Lima. Considerada Patrimonio de la Humanidad desde el año 1988. La “Ciudad de los Reyes”, como antiguamente se la conocía, fue hasta la mitad del siglo XVIII la capital y más importante ciudad de los dominios españoles en América del Sur. Sus mayores atractivos son las iglesias de distintos estilos arquitectónicos, casonas del siglo XIX, palacios con balcones estilizados, museos, galerías de arte, y sitios arqueológicos que fueron construidos por los habitantes de las culturas prehispánicas.

8. Parque Nacional del Río Abiseo. Inscrito en el año 1990. Está situado en los Andes orientales del Perú, en la confluencia de los ríos Marañón y Huallaga, ambos afluentes del río Amazonas. La zona es conocida por un importante testimonio prehispánico consistente en un impresionante asentamiento con grandes edificios. Ocupa una superficie mayor a 1500 km2, abarcando áreas tanto dentro como fuera del parque.

9. Líneas y geoglifos de Nasca y de Pampas de Jumana. Forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde el año 1994. Descubiertas en 1927, las líneas constituyen la herencia más importante de la cultura Nasca, que se desarrolló hace 2300 años. Ubicadas en pleno desierto, en el sur del Perú, ocupan un territorio de 450 km2 y consisten en inmensas líneas y figuras geométricas, así como dibujos de animales y divinidades, que sólo pueden ser apreciadas desde lo alto. Las investigaciones sobre su naturaleza y significado continúan, por lo que existen aún muchas interrogantes por resolver. Se cree que estas imágenes tienen que ver con rituales relacionados a la astronomía.

10. Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa. Declarada Patrimonio Mundial en el año 2000. Arequipa está ubicada al sur del Perú y es la segunda ciudad más grande del país. La mayoría de sus edificios y casas están construidas con sillar, piedra volcánica que provienen del Misti, volcán en cuyas faldas reposa la ciudad. Su centro histórico esta formado por edificios históricos, iglesias y conventos de la época colonial y republicana. Arequipa está rodeada por los cañones del Colca y Cotahuasi, este último uno de los más profundos del mundo.

Además de los bienes antes señalados, hay igualmente otros tres que están en proceso de ser declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO: El camino Inca o Qapaq Ñan, el lago Titicaca y el Cañón del Colca en Arequipa.


PROTECCION Y DEFENSA DEL PATRIMONIO CULTURAL PERUANO

Proteger el patrimonio cultural peruano no es tarea exclusiva del Estado ni del Instituto Nacional de Cultura, ni de cualquier otra entidad pública; es también responsabilidad de cada uno de los peruanos.

El Estado solo no puede supervisar, vigilar, defender y promover porque sus recursos y su personal no son suficientes. No olvidemos que el patrimonio cultural peruano, compuesto por museos, sitios arqueológicos, monumentos, iglesias, casonas, edificios históricos, huacos, pinturas, esculturas, vestimentas, fotografías, monedas, libros, música, danzas, etc., está distribuido por todo el territorio. Sería imposible e irresponsable pretender que el Estado realice una labor de conservación, preservación y vigilancia efectiva sin contar con el apoyo de toda la sociedad.
En realidad, se trata de establecer un proceso participativo entre el Estado y la comunidad para la protección y defensa del patrimonio cultural, es decir, involucrar a la población local para evitar las siguientes amenazas:
- el huaqueo o excavación clandestina en sitios arqueológicos con el propósito de extraer bienes culturales;
- el robo sacrílego;
- los fenómenos naturales como terremotos o inundaciones; y,
- el vandalismo contra los bienes culturales

Esta protección y defensa se debe de realizar a través de diversos mecanismos, siendo el principal la toma de conciencia. Todos los ciudadanos debemos tomar conciencia acerca del valor que tiene el patrimonio cultural para la comunidad. Debemos entender que se trata de nuestra herencia cultural y que, como tal, forma parte de nuestra identidad nacional, regional y local y que, además, es vital para poder conocer nuestro pasado, saber cuáles son nuestras raíces y cómo podemos aprovechar lo que tenemos proponiendo diversos proyectos de desarrollo.

Hacer cumplir la expresión “Vale un Perú”, en alusión a toda una mitología creada en torno al oro de los Incas, es pues tarea de todos los ciudadanos que nos sentimos orgullosos de admirar y proteger las riquezas fabulosas que alberga el Perú y que pertenecen de igual modo al patrimonio de la humanidad en su conjunto.