martes, 17 de abril de 2007

LA CULTURA AGUSTINIANA

CONGRESO INTERNACIONAL DE TURISMO ARQUEOLÓGICO
CULTURA AGUSTINIANA: NÚCLEO DE RESISTENCIA IDENTITARIA



LUÍS ERNESTO LASSO


Nacido en Palermo – Huila, estudió Español en la Universidad Pedagógica Nacional y es Master en Literatura Hispanoamericana de la Universidad Javeriana de Bogotá y tiene estudios terminados en doctorado en Literatura Comparada en la Universidad de Granada (España). Entre su larga trayectoria, el Dr. Lasso ha sido galardonado en varias ocasiones en reconocimiento a su trabajo literario, entre otros por la Casa de las América, y con la beca Colcultura, sobre el cuento en 1992. Como promotor y gestor, ha sido creador de las Revista de la Universidad Surcolombiana “Región y Cultura”, de la cual se editaron 20 números, y en 2004 de Insurgentes; así mismo fue fundador de la revista Teorema en Bogotá, y de los Encuentros Nacionales de Escritores en Neiva, que se celebran desde 1994. Entre sus publicaciones más recientes se menciona en artículo “El Río, el Desierto y el Hombre”, en “Ecosistemas Estratégicos del Huila” de Alfredo Olaya Amaya, 2003.





UNO:

Los vecinos del Macizo Colombiano hace 20 siglos no pensaban que sus admirados descendientes pudieran desentrañar de sus artísticas obras escultóricas - punto culminante de cualquier civilización -, motivos suficientes para configurar el ser, en contraste con el desvanecimiento uniforme que impone la cultura de la globalización.

Tampoco lo sospecharon los viajeros e investigadores que han visto diversos elementos en la necrópolis: figuras diabólicas ( Santa Gertrudis, 1756); " El carácter y la fuerza del gran pueblo que habitó las cabeceras del Magdalena, ( Francisco José de Caldas, 1797); " Núcleos de naciones bastante civilizadas.... que tenían ya una teogonía completa" ( A. Codazzi, 1857); " .... una extraña civilización que se extendió a otras regiones, debió haber venido de alguna parte, y estar, por consiguiente, relacionada con otros centros de cultura" ( C. Cuervo M., 1982); " sentimientos religiosos", expresados por un pueblo de artistas ( K. Preuss, 1913); "el hombre... que no pensaba en si mismo sino en poderes sobrenaturales y en la vida de ultratumba" (Pérez de Barradas, 1936); " el transcurso de siglos de formación, clasicidad y decaimiento" ( Duque G. y Cubillos, desde 1941 a 1993); la urgida " definición de una territorialidad de la cultura" y la búsqueda de explicaciones cosmológicas y chamánicas a la cultura megalítica ( H. Llanos, 1990 - 2000); la unidad iconológica simbólica y mitopoética, que conduce a una pregunta clave: "¿ Qué relación puede haber entre un caimán y un útero en el pensamiento salvaje?" ( C. Velandia, 1995); hasta llegar a las indagaciones inéditas de Carlos Sánchez, descubridor, posiblemente, del Centro Ceremonial inicial ubicado en Isnos, lo que daría cuenta del devenir de una cultura frente a posturas difusionistas ( Reichell Dolmatoff, 1970), que suelen olvidar la fuerza del trabajo social que permite desarrollos inusitados diversos de los pueblos " escogidos ", con lo cual reivindica al maestro Sánchez el devenir de la cultura Ullumbe.

Eso dejando de lado a quienes han ahondado en el estudio de la vivienda, la vida cotidiana, la cerámica y la orfebrería, tanto como la especulación extraterrestre, no solo de las culturas clásicas sino de los territorios cercanos, recientemente involucrados a la investigación, ampliando el área de Isnos y San Agustín a Gigante, La Plata y Tierradentro, con quienes existen contactos culturales cercanos y naturales. Porque las mímesis propias con antecedentes Aztecas y Mayas ( de Toltecas a Olmecas, por mencionar las mas relacionadas), así como las que precedieron a la gran cultura incaica (de Chavin de Huantar a loe textileros de Nazca), apenas se esbozan todavía, para negar o puntualizar lo que intuyera Preuss y no puede probarse: San Agustín fue la matriz de las otras culturas primigenias de Nuestra América.

Por supuesto, cada generación acude al pasado para tratar de hallar respuestas a su presente, con lo cual lo que puede ocurrir a veces, es que la lectura realizada suele hablarnos mas del lector que del texto referido. Así podemos ver el hallazgo cristiano de Santa Gertrudis, el carácter patriótico en busca de raíces en el sabio Caldas, la valoración libertaria de Codazzi, el positivismo naturalista de Cuervo, el clasicismo del alemán Preuss, el cientificismo clasificatorio de Duque, el culturalismo de Llanos, el estructuralismo dialéctico de Velandia, el neomarxismo de Sánchez y también la especulación " nueva era" de Fajardo en su San Agustín, Una Cultura Alucinada. Más lo importante no es casarnos con cada aproximación para afrontar la otra, sino esforzarnos por aprehender una cultura que nos precede, nos deslumbra, pero aún no hacemos nuestra, ni siquiera porque haya sido declarada patrimonio de la humanidad.

Entonces, aquí nos empeñamos algunos - publicaciones, encuentros, seminarios, diplomados - en recuperarnos por las lecciones que nos brinda el pueblo creador de los megalitos: Una organización social que prefiere tributar a sus muertos - no, alerta Sánchez: en 1000 años ( del 100 a. E. al 800 n. E.) solo pueden darse mil estatuas, lo que impide inferir que hubo un conglomerado de artistas dedicados a la talla, si acaso alguna familia especializada; pero hay mas: contra el decir dualista de tantos estudiosos, los templos, los rituales, la estatuaria, se construye para ofrendar la vida, a la reproducción de la naturaleza - a solazarse en la construcción de palacios a lo Azteca, Inca y Maya, seguramente puede sugerirnos el camino de la trascendencia espiritual en un mundo actual de hirsuto materialismo; una comunidad en donde mujeres ( expresadas naturalisticamente sobre todo en Isnos) y artistas ( Tañedora de flauta y guardianas de cincel y mazo) son llevados a la representación junto a los dioses titulares y no relegados y marginados de las decisiones colectivas; una sociedad que puede tener excedentes para mantener artistas espiritualizados y no casta parásitas guerreras, como pauta de escolarización de los hermanos, debe apartarnos de prácticas siempre impuestas y mantenidas en la cultura occidental; una colectividad capaz de racionalizar su relación con el ambiente de tal modo que funcionaliza la tierra para garantizar su demografía, la piedra para tallar lo indispensable, el barro para cocer con durabilidad y el oro para lograr la magnificencia integradora de contrarios en el " pez volador", y en la concepción holística que no contrapone vida/muerte, arriba/abajo, dentro/fuera, etc., porque antes que necrópolis es erópolis que garantiza la permanencia de la colectividad, merece que la internalicemos para resistir la imposición antinatural y antihumana del atroz devenir occidental, culminantemente hórrido en el capitalismo agonizante.

Máxime cuando la regresión impuesta desde la colonia a nuestro estrecho valle triste, a conducido en mas de 500 años a una degradación vital sin atenuantes: Los herederos de la cultura Ullumbe somos los terceros productores de petróleo del país y de regalía esquilmadas por la casta dirigente donde no tenemos sino ejemplos de inequidad; en nuestro haber están los índices de postergación contundente del país: Mas del 20% del analfabetismo, niñez en grave desnutrición, SIDA en aumento alarmante, desempleo en mas del 20%, bajísima calidad de la educación, aumento de prostitución y alcoholismo, nulas formas organizativas independientes, decaída producción agropecuaria donde no existen fabricas ni industrias, altísimos índices de suicidio y cáncer sin investigaciones serias al respecto, nulidad de horizontes y paradigmas para los jóvenes. Eso explicaría la inercia, la abulia, la indolencia que nos caracteriza a nivel nacional con el personaje del "Celio" y el "Opita", que pareciera no decir nada a nuestros congéneres.

DOS:

Recuperarnos de tamaña postración a la que se suma la influencia medíatica que imprime la desidentidad y el servilismo consumista, obliga a esfuerzos colosales: Volver los ojos a la cultura megalítica para proponerla a los jóvenes como posibilidad de herencia cultural que aun no es propicia para conjurar los monstruos enajenados de la actualidad, obligaría al establecimiento de la cátedra Agustiniana continua y extensiva a todos los municipios del departamento y a los de la región Surcolombiana. Tenemos dos experiencias valiosa al respecto, en Neiva y Garzón, donde hemos calificado unos sesenta profesores y estudiosos, con un currículo adecuado y desarrollado por investigadores de calidad: Héctor Llanos, Cesar Velandia, Carlos Sánchez y Tirso Polanco, pero no solamente con la cátedra Agustiniana podríamos echar bases apara nuestra resistencia autoconstructiva: tenemos que pensar en la cátedra Riveriana, y en ultimas, una cátedra Huilense que nos permita superar las "Huilensidades" de costurero tanto como la vergüenza de nuestra desvaída comarca, concepción impuesta de fuera y por los clanes dominantes.
Aquí donde el balance de nuestra herencia cultural pasa por la ignorancia de la resistencia Yalcona al invasor español, la incertidumbre de la gesta comunera de 1781, las heroínas fusiladas en la lucha emancipadora de 1810, la erguida enseña libertaria y democrática de Rojas Garrido y de su continuador Matiz, la batalla decisiva de Matamundo en la Guerra de los Mil Días que dejara como secuela la conservatizacion del Huila, los aportes de José Eustasio Rivera que podría servir de base para la refundición regional, al igual que los de su primo el dramaturgo que partió en dos la historia del teatro colombiano, ignorancia que toma vuelo racista cuando despreciamos a los desterrados de Amazonia y Orinoquia que llegan a nuestro pobre lar, familiares y conocidos que en la década del 50 tuvieron que huir del conservatizado lugar para poblar las soledades que ahora les resultan adversas por obra de la guerra que nos ronda en los propios territorios y entre los vecinos. Aquí, pues, donde no nos movió el terremoto del 67 ni la fementida ruptura de la represa ni la avalancha del Páez; aquí donde la Universidad Surcolombiana - el centro de Alta Cultura de la Región - no tiene los libros fundamentales sobre San Agustín ni sobre Rivera, ni nada sobre nuestros compositores folclóricos de talla nacional, pero si adoptó las peores formas corrompidas del clientelismo; aquí donde el único convocante es un festival etílico llamado folclórico para que los capitalinos se "peguen la rodadita Sanpedrina", aquí si que necesitamos echar raíces, volver a mirarnos desde el inicio, recontar los pasos buscando sentido a la vida, recuperando herencias de dignidad y desechando infundios "universales" de doblegamiento a culturas impuestas para beneficio de los mercaderes del mundo y menosprecio de nuestro lar tan fecundo y tan desconocido.

Que no podemos devenir ciudadanos ni conformar Región Surcolombiana - en busca de reconstruir el país - si ignoramos nuestra herencia rica y sabia, degradada por la imposición de experiencias y agresiones foráneas, olvidadizas del integral principio Martiano: " Injertese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el nuestro".

Ojala en este Centenario del Departamento se cumplieran anhelos de recuperación identitaria, desde la extensión de la cátedra Agustiniana a todos los colegios, hasta la edición de textos fundamentales - de la Cultura Megalítica a la obra Riveriana - para que conozcamos nuestra herencia, salgamos de la opitud y de la minoría de edad.



1 comentario:

Maria gina valero ortiz dijo...

Un saludo grande a mi hermano de sangre, siempre estoy en el lugar donde naci y nacieron mis antepasados...sigo luchando por un mundo mas justo.